Colegio Don Bosco Iquique

Viernes, 22 Mayo 2020

Evangelio sábado 23 de mayo 2020.

La Palabra dice

Jn. 16, 23b-28 – “Ustedes me aman y han creído”.

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. Hasta ahora, no han pedido nada en mi Nombre. Pidan y recibirán, y tendrán una alegría que será perfecta. Les he dicho todo esto por medio de parábolas. Llega la hora en que ya no les hablaré por medio de parábolas, sino que les hablaré claramente del Padre. Aquel día ustedes pedirán en mi Nombre; y no será necesario que yo ruegue al Padre por ustedes, ya que él mismo los ama, porque ustedes me aman y han creído que yo vengo de Dios. Salí del Padre y vine al mundo. Ahora dejo el mundo y voy al Padre”.
 

La Palabra me dice

En este día pedimos a María que prepare nuestro corazón para el encuentro con el Señor. Ella que es nuestra Madre y Auxilio sea nuestra Maestra en esta escucha profunda. Te prepongo disponer el corazón con esta bonita canción: https://youtu.be/f3H8YRAb6qY

El Señor sabe de qué estamos hecho, siempre necesitados de su presencia y amor, siempre necesitados de ser socorridos en alguna situación. Y no se niega a darnos su ayuda, “pidan y recibirán”. ¿Será que todo lo que pidamos se nos dará? Si pedimos bobadas, ¿también nos las dará? ¿Acaso, el Señor no tiene prioridades? ¿Qué cosas son las que el Señor nos dará con tanta gratuidad? Yo creo, que siempre que pidamos más vida y dignidad para los jóvenes y para nuestro mundo, eso es lo que el Señor nos concederá, porque eso es lo nos dará una alegría perfecta. No todo lo que nuestro corazón desea es un bien, a veces sólo son caprichos o antojos extravagantes que son irrelevantes. Entonces, ¿cuáles son los pedidos que el Señor escucha? Sin lugar a dudas, el Señor escucha los clamores de la humanidad, escucha el grito de vida y dignidad de tantos hermanos que atraviesan sufrimientos, situaciones complejas, dolorosas, que están luchando por vivir y existir, la angustia de los desesperados, o los gritos silenciosos de lo que se sienten solos y abatidos. Esos gritos son casi desapercibidos, no hacen ruido, pero sólo el Señor los escucha.

Para todos ellos, para todos los que viven peleando con la vida, luchando por dignidad justicia y libertad; para todos aquellos que llevan atragantado el dolor y los gritos de auxilio, para todos ellos deseo que el Señor les regale esa “alegría que será perfecta” que nos promete en este testo evangélico.

Con corazón salesiano

La alegría es una de las claves, pilares, cimiento de nuestra espiritualidad salesiana. No sólo la alegría superficial o ruidosa, sino esa alegría serena que se lleva en el rostro, en la mirada. Esa “alegría que proviene de un corazón que ama al Señor” como dice Madre Mazzarello. Esa alegría, esa sonrisa cautivante como la de Don Bosco, que permite salir al encuentro de los jóvenes para anunciarles que el Señor vive entre nosotros, que nos ama y nos llama a una entrega total como la de Laurita, Dominguito, Ceferino y tantos… Porque “nosotros hacemos consistir la santidad en estar siempre alegres”.

A la Palabra, le digo

Señor, la alegría perfecta sólo la encontramos junto a Ti. Danos siempre el deseo de buscarte, de desear encontrarnos contigo para que Tú puedas manifestarte en lo que vivimos, que puedas revelar tu rostro que nos llena de felicidad en aquello imperceptible y rutinario que cada día vamos transitando, donde tu presencia parece imperceptible pero donde te manifiestas con tanto amor y ternura en esta canción que te propongo es una oración de San Francisco:



Link canción: La dicha perfecta de Jessed
https://youtu.be/ik0omjFZAQo

 

 

Fuente: https://donbosco.org.ar/google.com


 

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